Los empresarios creen que la economía mejoraría si se estabiliza la situación política en Cataluña

 

Encuesta de Sigma DOS para la Cámara de España

 

 

 

 

Madrid, 5/09/2018.-  Las expectativas económicas en Cataluña y en el conjunto de España mejorarían si se estabilizara la situación política en Cataluña en el marco de la Constitución. Así lo demuestra la encuesta realizada por Sigma Dos para la Cámara de Comercio de España que indica que el futuro político de Cataluña pasa por la independencia solo para el 11,7% de los empresarios catalanes consultados. La mayoría, el 58,5%, contempla ese futuro dentro del marco autonómico, bien con más descentralización (39,7%) o bien exactamente igual que en el escenario actual (18,3%).

En el caso particular de los empresarios de Cataluña, coinciden en que un marco político estable en el contexto constitucional permitirá que la economía crezca más, que se cree empleo, que aumente el nivel de renta y mejoren la seguridad jurídica, las condiciones de financiación y la evolución de la inflación será más favorable. Al plantearse la posibilidad de un escenario de incertidumbre, por el contrario, esos mismos aspectos muestran indicadores negativos.

*Saldo: diferencia entre los que indican aumento y los que señalan reducción

 

Impacto en la economía española

En cuanto al impacto de la situación política de Cataluña en el resto de España, ante un futuro de estabilidad política en el marco constitucional y seguridad jurídica las perspectivas son muy positivas para todos los empresarios que han participado en la consulta, tanto catalanes como del resto de España. En este escenario, son más optimistas los empresarios de Cataluña sobre la evolución de la inversión en I+D+i, las exportaciones y la dotación para infraestructuras y servicios públicos. 

Hay también coincidencia entre las empresas catalanas y del resto de España en los efectos negativos del mantenimiento de la incertidumbre en Cataluña sobre el consumo, la inversión, el gasto en I+D+i, las exportaciones y la dotación para infraestructuras y servicios públicos, el único capítulo en el que los empresarios de Cataluña son claramente más pesimistas que los del resto de España. También los dos grupos coinciden en que aumentarían la presión fiscal y el coste del transporte y la energía.

La encuesta pregunta por otra serie de indicadores agregados como el turismo nacional y extranjero, la imagen de marca/país, la relación con la Unión Europea y la Zona Euro, la prima de riesgo, el déficit, la inestabilidad social y la entrada de capital extranjero. Ante un escenario de estabilidad política en el marco constitucional y seguridad jurídica, todas las empresas esperarían mejoras en dichos indicadores. Cabe destacar que los empresarios de Cataluña creen que recibirán, en dicho escenario de estabilidad, más turistas del resto de España y extranjeros. En el resto de epígrafes son más optimistas  los empresarios del resto de España.

En el otro escenario,  las respuestas tanto de las compañías catalanas como del resto de España muestran el efecto negativo asociado al contexto de incertidumbre. En particular, destaca el temor a cómo puede afectar al turismo hacia Cataluña la persistencia de la inestabilidad política, en tendencia contraria a la expresada por los empresarios del resto de España. Las percepciones más pesimistas aparecen cuando se pronuncian sobre los efectos en la imagen de marca país y la inestabilidad social.

Impacto para las empresas

En las preguntas más directamente relacionadas con la actividad de las empresas, las referidas a la incidencia en las ventas, la adquisición de suministros, los empleados o la inversión, aparece el temor por parte de los empresarios del resto de España a que la inestabilidad asociada al proceso independentista incida de forma negativa en sus ventas en Cataluña o la adquisición de suministros en esa Comunidad.

El escenario se invierte cuando se piensa en una situación política estabilizada, con muestras de mayor optimismo generalizado, especialmente entre los empresarios de Cataluña en lo que se refiere a las ventas en todos los mercados.

La ausencia de un escenario político despejado  y estable afecta a todos los aspectos de la actividad de las empresas y también a las relaciones laborales: el 8,1% de los empresarios catalanes piensa que durante 2018 pueden empeorar las relaciones entre los empleados de la plantilla –el clima laboral- si se mantiene la inestabilidad, mientras que el 15,4% cree que mejorará si se estabiliza.

Con más de 4.500 empresas (según datos del Colegio de Registradores) que en los últimos meses han trasladado sus sedes administrativas fuera de Cataluña, el 38,8% de los empresarios catalanes considera que la incertidumbre afecta negativamente a la creación de nuevas empresas o apertura de nuevos establecimientos en esa comunidad autónoma. Además, el 8% de los empresarios de Cataluña asegura haberse planteado la deslocalización de su sede si se mantiene la incertidumbre política. Una mayoría de las compañías catalanas cree que hay poco o ningún riesgo de que haya traslados de centros de decisión empresarial hacia otras zonas fuera de la región, frente al 25,3% de los que piensan que hay mucho o bastante riesgo de que eso ocurra.

El trabajo de campo de la encuesta de Sigma Dos se realizó entre los días 17 de mayo y el 12 de junio entre 1.226 empresas, la mayoría de ellas de Cataluña (826). La distribución de la muestra por tamaño de empresa, sector y localización geográfica responde a la realidad económico-empresarial en Cataluña.

Observatorio Económico-Empresarial

La estrecha correlación entre las circunstancias políticas en Cataluña y la situación económica que muestra esta encuesta es corroborada por la evolución de los 75 indicadores  económicos clave cuyo comportamiento viene analizando la Cámara de Comercio de España en su Observatorio Económico Empresarial de Cataluña. La última actualización del Observatorio, con datos del mes de agosto, refleja que el 73% de esos indicadores se comportaron peor en Cataluña que en el resto de España en términos interanuales. Esta cifra representa un deterioro de 14 puntos porcentuales respecto al pasado mes de abril y es la más alta desde el inicio de la serie en el año 2016; incluso peor que en el momento en el que hasta ahora se había registrado mayor inestabilidad, en octubre de 2017, coincidiendo con el referéndum ilegal del 1 de octubre pasado.

El gráfico refleja cómo la economía catalana ha transitado desde una posición de mayor dinamismo en términos comparados con el conjunto de España en 2016, cuando solo cuatro de cada 10 indicadores tenía peor comportamiento en Cataluña que en el resto del país, a un deterioro que ha ido acentuándose durante este 2018.

En principio, el perjuicio experimentado en la economía catalana parece potencialmente reversible viendo lo que ocurrió entre noviembre de 2017 y enero de 2018 gracias a los esfuerzos para dotar de mayor estabilidad y normalización al contexto político-institucional tras la aplicación del artículo 155.

No obstante, el mantenimiento de la inestabilidad política se ha traducido en un deterioro más acusado en la primera mitad de 2018 y, dada la situación política, existe un riesgo latente de que el daño a la economía catalana pueda llegar a ser irreversible.

Los indicadores objeto de estudio en este Observatorio corresponden a diversos ámbitos económicos y se estructuran en 11 bloques: consumo; inversión; sector público; sector exterior; industria; construcción; servicios; servicios de hostelería y turismo; mercado de trabajo; sistema financiero y precios; y empresa.

 

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