Rusia estableció en 2003 un sistema de cuotas a la importación de carne cuyo objetivo es el de defender a los productores rusos, limitando las compras al exterior a la cantidad necesaria para satisfacer la demanda de la población.
El Gobierno ruso mantendrá las cuotas a la importación de productos cárnicos para el período comprendido entre 2010 y 2012, según ha informado el Servicio de Prensa de la Presidencia el pasado mes de octubre.
La Comisión Gubernamental para la Regulación del Comercio Exterior y Aduanas de la Federación Rusa ha decidido distribuir el 70% de la cuota total entre empresas, manteniendo la proporción del histórico de importaciones 2007-2009, y el 30% restante mediante subasta.
Todos los años se establece una cuota de importación para cada tipo de carne y para cada país o zona económica (en Europa, la cuota se asigna a la UE en su conjunto). Las cuotas se distribuyen entre las empresas importadoras atendiendo a criterios históricos, es decir, a un importador se le asigna una cuota mayor o menor en función de la cantidad importada en los ejercicios anteriores.