Madrid, 12/03/10. En el mes de febrero, los precios de consumo se han moderado y han registrado una tasa de variación interanual positiva que sitúa la inflación en el 0,8%, dos décimas menos que en el mes anterior.
Para el Servicio de Estudios del Consejo Superior de Cámaras, la alimentación (que registra la tasa más baja de los últimos 16 años), junto con el ocio y cultura y, principalmente, el descenso de los precios del transporte son los tres ejes fundamentales de la moderación de la inflación. En este último caso, el descenso ha sido importante y fruto de dos tendencias contrarias. Por un lado, el efecto moderador derivado de la estabilidad de los precios del crudo en los mercados internacionales en febrero cuando se compara con el aumento que se produjo durante el mismo mes del pasado año. Por otro, y dentro de este mismo grupo, el precio de los automóviles ha aumentado casi un punto en este mes de febrero en comparación con los importantes descensos de precios que se produjeron en el sector el pasado año. Probablemente esta tendencia también se mantenga en los próximos meses ya que las ofertas y descuentos en precios se registraron durante todo el ejercicio, incluso con más intensidad a partir del Plan 2000E del automóvil del Gobierno, iniciado en mayo.
La inflación subyacente, más estable al eliminar los componentes correspondientes a los alimentos no elaborados y la energía, se mantiene estable en el 0,1% lo que denota la debilidad de la demanda.
Para los próximos meses, las perspectivas son de paulatino, pero moderado aumento de los precios de consumo apoyado tanto en el efecto base de los precios de la energía, como en una cierta mejoría de la demanda interna.
En febrero, la tasa de inflación armonizada se ha reducido hasta el nivel de la zona euro (0,9%, según el IPCA adelantado). Por ello, y para conseguir un crecimiento de precios equilibrado y un sólido nivel de actividad, las Cámaras vienen señalando que la recuperación de la competitividad-precio, como consecuencia de la evolución del diferencial de inflación, tiene que ser apoyada por medidas adicionales de carácter estructural que impulsen la competitividad de la economía española de manera permanente.