Zaragoza (2/5/2008). Las empresas aragonesas han comenzado a notar en el año 2008 la desaceleración de la actividad económica, si bien el descenso del ritmo es más suave que a nivel nacional, según se desprende del Indicador de Confianza Empresarial (ICE) del segundo trimestre de 2008 que elabora la Cámara de Comercio e Industria de Zaragoza. Así, el ICE-Aragón del segundo trimestre (-6,6) mantiene la tónica negativa del primer trimestre del año (-7,4). El descenso de la confianza combina los resultados del primer trimestre (una disminución del índice hasta -8 en Aragón, por -10,3 en el conjunto de España) y un ligero repunte de las expectativas para el segundo trimestre (de -7,8 del periodo anterior a -5,3; a nivel nacional, -2,2), aunque siempre en valores negativos.
El índice de confianza de la Cámara de Comercio estudia la opinión de 641 empresas aragonesas de industria, comercio y servicios; el indicador ofrece información tanto de las perspectivas ante un periodo (el segundo trimestre de 2008) como de los resultados de un trimestre (el primero del ejercicio). El indicador de confianza oscila entre +100 y -100; los valores positivos señalan avances en la actividad y los negativos, retrocesos. El índice analiza la cifra de negocio, los precios de venta, las exportaciones, el empleo y la inversión, así como los factores limitadores de la actividad.
Negocios y empleo
El factor principal que explica el ICE apunta al comportamiento de la cifra de negocios de las empresas aragonesas. El 44% ha advertido ya una caída, mientras para el 15,1% ha aumentado y para el 40,9% sigue igual. Las expectativas se moderan hasta el 25% que prevé una menor facturación y el 24,5% que espera más. Asimismo, el 67,2% de las empresas sufre la debilidad de la demanda.
Por otro lado, resulta significativo que, entre enero y marzo de 2008, el número de empresas que disminuyeron el número de trabajadores con contrato (10,5%) superó al que lo aumentaba (8,7%), aunque más del 80% mantuvo la estabilidad en el nivel de empleo. En este sentido, la caída del consumo, el parón de la construcción y la incertidumbre financiera se dejan notar en Aragón. Sin embargo, también empiezan a percibirse los efectos beneficiosos sobre la economía de la Expo, ya que la caída en los servicios no será tan acusada como en la economía española.
El sector secundario, que engloba a industria y construcción, arroja un indicador de confianza más negativo (-11,1) que en las actividades de servicios y de comercio (-5,8). En ambos casos, la desaceleración es menor en Aragón que en España.