
Negociar siempre ha sido un arte y, tradicionalmente, determinados países y culturas lo han dominado a la perfección. Sin embargo, hasta hace relativo poco tiempo, el interés y la preocupación por este tema no traspasaba los umbrales de las universidades. Actualmente, el análisis de las técnicas de negociación ya está incorporado en numerosas escuelas de negocios.
Para poseer habilidades negociadoras y tratar de mejorarlas, sobre todo en el ámbito internacional, resulta imprescindible conocer cómo negocian los directivos de otros países, qué tácticas utilizan, cómo argumentan o definen sus objetivos.
El ejecutivo internacional dedica cerca de un 50% de su tiempo a negociar. Pero, ¿qué es exactamente negociar?
En realidad, negociar consiste en poner en práctica técnicas de persuasión, más que en utilizar el poder para obtener las mayores ventajas posibles de la otra parte.
CONTEXTO CULTURAL DE LA NEGOCIACIÓN
Es indudable que se corre el peligro de generalizar cuando se atribuyen a todos los miembros de una nación unas pautas de comportamiento idénticas. De hecho, hay quien opina que, a la hora de negociar, los humanos hacen prácticamente lo mismo en todas partes, por lo que no parece que sea algo que dependa de las nacionalidades.
Sin embargo, sí se aprecian diferencias culturales entre naciones o áreas geográficas mundiales, aunque éstas tengan menos que ver con los aspectos centrales y sustantivos de la negociación que con el entorno o contexto de la misma.
Pues bien, desde el punto de vista del contexto en que se desarrollan las negociaciones cabe distinguir entre dos tipos de culturas:
IMPORTANCIA DE LOS ELEMENTOS CULTURALES
Al tratar el tema del entorno cultural en la negociación internacional, diversos especialistas han identificado lo que denominan dimensiones o elementos culturales, con los que agrupan a los países por sus semejanzas culturales. Resultan interesantes y dignas de tener cuenta:
CÓMO NEGOCIAN LOS ESPAÑOLES
Alejandro Molins, consultor especialista en mercados emergentes, opina: “Disponemos de buenos ejecutivos comerciales y, además,tenemos ciertas habilidades naturales como empatía, aproximación personal, socialización y capacidad de improvisación”. No obstante, nos falta adaptación, tanto de las propuestas como del estilo negociador a la cultura de la contraparte. “No se hace porque, en realidad, se desconoce la cultura de negociación de cada país.”
Para Olegario Llamazares, director de la consultora de negocios internacionales Global Marketing Strategies, nuestras mejores habilidades son la flexibilidad en cuanto a la adaptación a otros entornos y la intuición: el español sabe percibir bien los mensajes que le transmiten. Por el contrario, como principal defecto señala la escasa preparación de la negociación. “Vamos a ver qué nos cuentan o qué nos proponen y ya sabremos contestar.”
Defectos a corregir son también la falta de escucha activa, la ausencia de estrategia y nuestra prepotencia o sumisión según los mercados con los que se negocia.
FUENTE: ICEX