El 1 de septiembre entró en vigor en China la nueva regulación sobre tarifas para componentes de automoción, el primer cambio introducido en los últimos cuatro años.
Hasta la fecha, la ley establecía un arancel del 10% para los componentes de automoción, pero si el fabricante importaba más del 60% de los componentes y accesorios del automóvil, se aplicaba una tarifa del 25%, es decir, la misma que a los vehículos terminados.
Con la nueva ley, el arancel se fija en el 10% con independencia del porcentaje de partes importadas. No obstante, no se espera que esta medida tenga una gran repercusión en el mercado automovilístico local, ya que según las cifras oficiales, los fabricantes de vehículos chinos compran más del 70% de los componentes en el país.