Comienzan los procedimientos necesarios para la negociación entre la Unión Europea y Estados Unidos de un Acuerdo Trasatlántico sobre Comercio e Inversión.
El pasado 13 de febrero, los Presidentes del Consejo de la UE y de la Comisión Europea, y el Presidente de EE.UU., anunciaron mediante una declaración pública el inicio de los procedimientos necesarios para lanzar las negociaciones de un acuerdo de comercio e inversión amplio y ambicioso entre ambos lados del Atlántico, denominado “Transatlantic Trade and Investment Partenership” ( TTIP).
Las cifras hablan por sí solas de la importancia económica del futuro acuerdo. Se trata de crear un gran mercado transatlántico con más de 800 millones de consumidores, que produce casi la mitad del PIB mundial y un tercio de los flujos comerciales globales. Estimaciones de la Comisión europea revelan que un acuerdo amplio y ambicioso entre la Unión Europea y los Estados Unidos podría suponer cerca de un aumento anual del PIB del 0,5 % en la UE y del 0,4 % en los EE.UU. de aquí a 2027.
El Acuerdo se regirá en torno a tres líneas de actuación:
Acceso a los mercados
Aranceles: el objetivo es aproximarse lo máximo posible al desmantelamiento arancelario total, con un trato especial para los productos más sensibles. Si bien el arancel NMF medio aplicado por la UE y EE.UU. es bajo (5,1% y 3,5% respectivamente), dada la magnitud del comercio entre la UE y EE.UU., los aranceles suponen aún un coste nada desdeñable.
Servicios: se fija como objetivo comprometer el nivel de liberalización más alto alcanzado hasta ahora en acuerdos
comerciales anteriores por ambas Partes, incluso con la probabilidad de abrir nuevos sectores.
Inversiones: se tratará también de alcanzar los máximos niveles de liberalización y protección de las inversiones que ambas partes hayan negociado hasta ahora en otros acuerdos comerciales.
Compras públicas: se prevé mejorar las oportunidades de negocio a través de una mejora sustancial del acceso a las
oportunidades de compras públicas a todos los niveles de gobierno, sobre la base del tratamiento nacional.
Aspectos regulatorios y las barreras no Arancelarias
Además de los compromisos de acceso a mercado, es necesario reducir las barreras no arancelarias, que suponen el principal obstáculo para las empresas en las relaciones transatlánticas. El informe del HLWG da una importancia especial a esta área y fija como objetivo reducir los costes y retrasos innecesarios para las empresas, manteniendo al mismo tiempo un elevado nivel de protección de la salud, de la seguridad, de los consumidores y del medio ambiente.
Ambas Partes se proponen armonizar al máximo sus normas y procedimientos, y prever mecanismos de equivalencia y reconocimiento mutuo, mediante la negociación de un ambicioso acuerdo en materia sanitaria y fitosanitaria (SPS+) y barreras técnicas al comercio (TBT+). Asimismo, se abordará la compatibilidad reglamentaria en sectores específicos. El informe hace también una referencia a seguir progresando en la eliminación de barreras sanitarias y fitosanitarias (SPS) que afectan al comercio bilateral, teniendo en cuenta las prioridades de cada parte.
Dada la complejidad de este capítulo, ambas Partes contemplan la posibilidad de alcanzar un “acuerdo vivo” que permita una convergencia reguladora progresiva en el tiempo en función de unos objetivos y plazos determinados.
Reglas para abordar los retos y las oportunidades comunes en el ámbito del comercio mundial
El informe señala que tanto la UE como EE.UU. pueden contribuir a fortalecer el sistema multilateral de comercio,
mediante el desarrollo de nuevas reglas:
IMPORTANCIA DEL ACUERDO PARA ESPAÑA
La liberalización de los flujos de comercio e inversión entre las dos principales economías mundiales, traerá indudables beneficios económicos en términos de mayor crecimiento económico y de creación de empleo a ambos lados del Atlántico.
Para España, EE.UU. es un socio estratégico muy importante con el que estrechar las relaciones de comercio e inversión. Es el primer cliente y segundo proveedor extra-UE27.
Las exportaciones españolas a los Estados Unidos alcanzaron un máximo histórico en 2012 al situarse en 9.013 millones de euros, creciendo un 14% respecto al año anterior (7.889 millones de euros). En la última década, las ventas a este mercado han crecido más de un 40%. Al mismo tiempo, nuestras importaciones desde el país americano se redujeron un 8%, pasando de importar 10.564 millones de euros en 2011 a 9.767 millones de euros en 2012. Por otro lado, EEUU es el tercer destino de la inversión española, con un 11,87% del total, sólo por detrás de Reino Unido y Brasil.
Fuente: Secretaría de Estado de Comercio